AICAT profundiza su trabajo en beneficio de los pequeños productores

Ante las falsas versiones que recientemente difunden un mínimo de productores del Valle Central y algunos otros sectores malintencionados sobre el llamado “Plan Tomate” y Agroindustria Catamarca Sociedad del Estado (AICAT SE), la empresa recuerda el origen de la iniciativa, explica su alcance y aclara cuáles fueron sus resultados.

El programa surgió en 2016 a partir de una problemática de un grupo de agricultores de tomate de las colonias Nueva Coneta y Del Valle que en 2015 no tenían mercado para su producción.

Tras un pedido de auxilio de aquellos, el Ministerio de Producción y Desarrollo generó una iniciativa que implementó a través de Agroindustria Catamarca Sociedad del Estado, atento a que muchos pequeños productores se encontraban en situación de informalidad.

Así, la empresa provincial selló un acuerdo con DULCOR (empresa de Arroyito, provincia de Córdoba) que establecía la entrega de 1.500.000 kilos de tomate de una determinada variedad y calidad para molienda, que entregaría por cuenta y orden de terceros (es decir los productores), y garantizaba un precio mínimo de referencia de $1,50 por kilo siempre y cuando se cumplieran dichas condiciones. A su vez, también rubricó un contrato de similares características con AgroAndina, de Chilecito, La Rioja.

En consecuencia, los productores, a diferencia de la campaña 2015, tenían asegurada la venta de su producción, con un precio de base de $1,50. Y se acordó que si el precio del tomate fluctuaba positivamente en el mercado cobrarían ese excedente.

Por su parte, 25 agricultores firmaron un contrato con AICAT en el que se comprometían a producir 50 mil kilos por hectárea de tomate como base.
De esta manera, la firma catamarqueña replicaba una metodología de trabajo que ya emprendió con resultados positivos para asistir a agricultores nogaleros, de pimentón, micro pymes (como ser 7 semillas, Alquimia y otras), haciendo de intermediario entre pequeños productores y el sector privado.

Además, el programa contemplaba que si el agricultor no contaba con los recursos para iniciar el proceso productivo, DULCOR adelantaba los fondos necesarios, que eran administrados por AICAT, la cual adquiría los insumos solicitados, todos provenientes de la provincia de Catamarca, para elaborar el tomate requerido: los plantines (que los elaboró un vivero de Manantiales), agroquímicos, fertilizantes, además de la contratación de técnicos para el seguimiento y logística.

Incluso, para las tareas de labranza de suelo se empleó el tractor de la Agronomía de Zona, servicio que se brindó a un costo bajo que se descontaba al entregar la producción, y se les adelantó dinero en efectivo para afrontar el pago de los cosecheros.

Es decir que estos agricultores de tomate de Nueva Coneta y Colonia del Valle emprendieron el proyecto sin comprometer fondos propios.

No obstante, la iniciativa no produjo los resultados esperados. Esto se debió a diferentes factores: una helada que tuvo lugar días después de la plantación causó importantes daños, en el orden del 40 por ciento; la rotura del canal de riego que alimenta a las colonias a fines de diciembre, en los días más cálidos del año. Entonces, no se alcanzaron los rendimientos por hectárea esperados.
Por lo cual, los agricultores no cumplieron con los 50 mil kilos por hectárea acordados con la firma provincial, y por ende AICAT no pudo cumplir con los 1.500.000 millones de kilos que debía entregar a DULCOR. La empresa de Arroyito recibió algo más de un millón de kilos.

Entonces, DULCOR aplicó los descuentos previstos en el contrato en función de los fondos adelantados para los productores y si la calidad del tomate no cumplía lo requerido. A su vez, corresponde una compensación de 103 mil pesos que AICAT afrontará por no llegar a la cantidad acordada.

En contrapartida, debido a que algunos agricultores tuvieron un balance negativo en el marco del programa, producto de los factores mencionados, la empresa provincial evalúa condonar las sanciones por no alcanzar los rindes acordados, con el objetivo de que el productor no salga en pérdida, aprender de la experiencia y que el programa tenga continuidad.

Es decir que:

Los descuentos a los productores los realiza DULCOR, nunca AICAT, y estaban previstos en los contratos firmados.

La molienda en la fábrica CAMINO SA (Alco) fue por un acuerdo entre dicha empresa y DULCOR en función de logística.

Los productores emprendieron el proyecto sin comprometer fondos propios.
Tenían la producción vendida de antemano y a precio de referencia.

Algunos tuvieron un balance positivo y otros no. Sin embargo, éstos últimos, en función de que se evalúa no ejecutar el contrato con AICAT, protegiendo al pequeño productor, no saldrían en pérdida.

Un grupo recibió el $1,50 acordado por kilo al entregar la producción y posteriormente, cuando el mercado llevó el precio a $1,90, AICAT los convocó nuevamente y les entregó esa diferencia positiva.

Todos los insumos se compraron a empresas de Catamarca, generando un derrame en el medio local. Además, AICAT solicitó a DULCOR que el flete lo haga un empresario catamarqueño, firma que selló un acuerdo con uno de los agricultores incluidos en el programa, el cual tuvo un balance positivo tanto en términos productivos como en cuanto al negocio que realizó por el traslado. (Paradójicamente, dicho empresario es una de las personas que motorizan las versiones falsas sobre el programa en distintos ámbitos.)

El “Plan Tomate” incluyó a 25 productores de las colonias de Nueva Coneta y Del Valle; cultivaron 72 hectáreas en conjunto; se estima que 70 cosecheros contaron con dinero en efectivo en la época de fiestas.

Por ello, Agroindustria Catamarca Sociedad del Estado lamenta estas falsas versiones motorizadas por uno o dos productores junto con algunos otros sectores malintencionados, quienes aparentemente no quieren que el programa, que podría tener una trascendencia positiva en el mediano plazo, tenga continuidad.

Vale aclarar también que al sobrar plantines de tomates, que si no se empleaban se perderían, se buscó nuevos productores y al no encontrarse AICAT decidió producir como firma privada en dos hectáreas que le fueron cedidas para la ocasión. Sin embargo, producto de la helada no alcanzó a cubrir los costos, por lo que no tuvo ganancia alguna. Y si la hubiera tenido, habría sido para la empresa catamarqueña, nunca para el productor que cedió las tierras.

A su vez, AICAT desmiente categóricamente que a partir del resultado de la campaña DULCOR decidiera no producir más tomate en Catamarca ni comprar CAMINO SA. Autoridades de la empresa de Arroyito revelaron que la decisión se debe a la existencia de sobre stock de tomate producto de la apertura de importaciones y a una determinación exclusivamente empresarial respectivamente.

También es preocupante la falta de cooperativismo que se observa en estos actores del sector productivo, que tras los descuentos correspondientes tuvieron un saldo positivo porque realizaron una gran campaña, pero aparentemente les molesta que algunos de sus pares no perderían dinero por la decisión de AICAT de no ejecutar el contrato por incumplimiento de las cantidades entregadas, decisión que apunta a asistirlos para que puedan continuar produciendo en la próxima campaña.

El “Plan Tomate” fue una experiencia que se puede mejorar, pero aparentemente no está en el ánimo de algunos productores repetirla, al menos en aquellos que mediáticamente se arrogan una supuesta representatividad.